Los Ojos Pintados de los Egipcios, Más Allá de la Estética, una Protección Mágica y Científica

Por Ivan Gomez

El arte egipcio ha dejado una huella imborrable en la historia de la humanidad, con sus icónicas representaciones de figuras humanas con ojos pintados de negro. Sin embargo, esta característica distintiva va mucho más allá de una mera expresión estética. Detrás de esta práctica se esconde una dualidad entre las creencias religiosas y los efectos prácticos, que ofrecían tanto protección contra los rigores del sol como contra enfermedades oculares.

Un equipo multidisciplinario de investigadores del Departamento de Química de la Universidad Pierre et Marie Curie y el Museo del Louvre se propuso explorar las raíces de esta práctica. Basándose en el contenido de unas 50 vasijas egipcias de maquillaje para ojos conservadas en el museo parisino, realizaron experimentos que revelaron una verdad intrigante.

El maquillaje verde y negro que adornaba los ojos de los antiguos egipcios no solo tenía propiedades estéticas, sino que también desempeñaba un papel crucial en el ámbito religioso y terapéutico. Estos cosméticos no solo eran herramientas de belleza, sino también elementos mágicos que, brindaban protección divina. Horus y Ra, deidades poderosas en la mitología egipcia, se decía que otorgaban su amparo a aquellos que portaban esta pintura mágica, protegiéndolos de enfermedades.

Pero más allá de la dimensión espiritual, la pintura de ojos tenía dos funciones prácticas fundamentales. En primer lugar, esta práctica podría considerarse como los precursores remotos de las gafas de sol. Al oscurecer el contorno de los ojos y los párpados, esta pintura brindaba cierta protección contra los rayos solares, ofreciendo una especie de “gafas de sol” primitivas. Además, esta pintura evitaba que el polvo y las partículas ingresaran a los ojos, ya que se quedaban pegados en la capa de maquillaje.

Sin embargo, el aspecto más fascinante radica en las propiedades terapéuticas de esta pintura antigua. El estudio reveló que los antiguos egipcios utilizaban fórmulas específicas para prevenir y tratar enfermedades oculares. Durante las primeras dinastías, se usaba un polvo verde conocido como “uadyu”, y posteriormente se popularizó el kohl, una pasta negra elaborada a partir de galena y plomo, entre otros elementos. Sorprendentemente, los análisis demostraron que esta mezcla tenía propiedades antibacterianas y antisépticas, lo que la convertía en un remedio eficaz contra las infecciones oculares.

La importancia de la protección ocular en la antigua sociedad egipcia era innegable. El papiro Ebers, uno de los tratados médicos más antiguos conocidos datado alrededor del 1500 a.C., hace referencia a las preocupaciones por las enfermedades oculares en un entorno donde la agricultura y las faenas agrícolas aumentaban el riesgo de infecciones y conjuntivitis. Aunque sabemos que las sales de plomo son tóxicas, en pequeñas cantidades podrían haber estimulado reacciones inmunológicas que protegieran contra las infecciones. Los científicos también descubrieron que la humedad podía activar una liberación de monóxido de nitrógeno, un gas que fomenta la afluencia de células inmunológicas como los fagocitos, responsables de destruir bacterias.